La invención de juegos en Anchorena

         La primera experiencia de libertad e invención para los niños se encuentra en el juego. Con el comienzo de la escolaridad, en Anchorena se inauguraba un nuevo tiempo donde los viajes entre distintas casas para “ir a jugar a lo de / con”, y el encuentro de pequeños grupos de amigos en distintos lugares del barrio como canchitas, calles y baldíos, daban lugar a la creación de distintos escenarios atravesados por paisajes de imaginarios; mundos nuevos inventados por la fantasía y la sed de aventura.

Cita con el automovilismo en la calle Newton

         Mientras las calles del barrio solían acumular arena, “la loma” de la calle Newton – antes de la llegada del asfalto – era el único lugar con tierra firme, permitiendo la realización de una actividad infantil común en la década del 70: las carreras de carros con rulemanes.

         Construir un carro con rulemanes era todo un desafío y una demostración de que, cuando el deseo se articula con el juego, se logra el impulso para aprender cosas nuevas… y allí estábamos, pibes entre 9 y 11 años que “reciclábamos” distintos objetos para armar nuestros carros.

         El primer paso era conseguir la tabla que funcionaría como carrocería. Encontrar una tabla o tablón ancho en desuso no era sencillo y la opción de utilizar un cajón de frutas / verdura no se consideraba buena, ya que la resistencia al peso y a los movimientos era deficiente. Una vez conseguida la tabla se procedía a “serrucharla” al tamaño conveniente, por lo que había que conseguir la herramienta (a veces tomarla de forma furtiva del taller de alguno de los padres) para ponerse a trabajar.

         Si era complicado conseguir la tabla base, los largueros eran un problema mayor en tanto debían ser de madera dura y un tamaño que permita, sin mucho trabajo, insertar los rulemanes. Facilitaba las cosas que en algunas casas las medianeras de alambre eran reemplazadas por pared, quedando en algún lugar del patio los listones utilizados para los alambrados que mágicamente comenzaron a desaparecer para un fin útil : jugar

         Una vez conseguido los largueros se procedía a limar las puntas con una escofina (conseguida de igual manera que el resto de las herramientas) hasta que el rulemán calzaba de forma ajustada para que la parte fija quedara bien “agarrada”, y la móvil libre. A veces se lo golpeaba con un taco de madera para ajustar colocándose clavos a los costados y alguna que otra vuelta de alambre del lado exterior que funcionaba de “tope”. Era muy importante que los rulemanes estuviesen bien fijados porque en una curva podían desprenderse y además de un pequeño accidente, se perdía la carrera.

         Para el agujero en el larguero móvil y la tabla, había que acudir a otra persona ya que se necesitaba una agujereadora y no era común tenerla en los hogares. Una vez que se realizaba esta tarea se procedía primeramente a clavar el larguero de atrás (fijo) y a montar con tornillo, tuerca y arandelas el larguero delantero. Era importante el espacio que quedaba para apoyar los pies en el larguero móvil (o eje y ruedas delanteros), porque junto con la soga que unía sus extremos del larguero móvil, daban maniobrabilidad al carrito permitiendo tomar bien las curvas.

         En las carreras se participaba de a dos, uno era el conductor y el otro el “motor” que empujaba el carro. En un primer momento se corría “en bajada” desde Newton en dirección a Washington ya que hacerlo en dirección a Remedios de Escalada, por la pendiente, era considerada misión suicida. Luego, como muy pocos autos se animaban a subir la pendiente de tierra, ocupamos la bajada hacia Washington delineando una pista en la calle con curvas y contracurvas donde corríamos las distintas “fechas”… en la semana, piloto y copiloto solían juntarse a preparar y arreglar el carro, incluso en algún caso se lo pintaba o se le colocaban propagandas como las de STP, que era de un aceite que utilizaban los autos de carrera de la época.

         Quizás fue la llegada del asfalto o el fin de las vacaciones escolares de verano… o simplemente como hacen todos los niños, comenzamos a jugar a otras cosas explorando nuevos mundos… Un día cualquiera de las vacaciones comenzaron las carreras y de igual manera desaparecieron, no sin dejarnos el recuerdo de la diversión y de los aprendizajes iniciales sobre el uso de herramientas que nos acompañan hasta la fecha.

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